Derechos Autor bajo licencia Creative Commons

viernes, 2 de julio de 2010

La prueba del CinExin®


Hay un dicho popular que dice que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios. En el anterior post esbozaba un mundo imaginario en el que cada imagen, cada pensamiento que pasara por nuestra cabeza se proyectaba a modo CinExin® sobre el suelo o sobre el techo quedando al descubierto para cualquier observador. Todo cambiaría porque nunca seríamos dueños de nuestro silencio. Esto nos obligaría a prestar mucha mas atención sobre nuestras obsesiones. Cada uno de nosotros se plantearía de forma consciente atender todo lo que pasa por su cabeza. Sin duda sería un gran paso para esta humanidad. Dejaríamos de funcionar en piloto automático. Mi pregunta es: ¿Serían nuestras obsesiones una práctica habitual?, ¿obsesiones por nuestro trabajo, por nuestra pareja, por ser nuestros seres queridos, por nuestra seguridad? ¿O acaso, como dice mi mujer, el mundo aceptaría un paquete de obsesiones políticamente correctas?, ¿quedaría espacio para la introspección y la autocrítica? De lo que estoy seguro es que el mundo cambiaría con respecto a su concepción actual. Ya no podríamos seguir estando disociados. Ya no serviría el pensar una cosa y hacer otra en función de nuestros miedos, de nuestros ambiciones. Nuestras verdaderas intenciones serian transparentes a la sociedad.

Planteemos el mismo ejercicio para cualquier institución, para cualquier organización. Pensemos en una marca pretendiendo ser cercana a sus clientes o ecofriendly. ¿Cuántas superarían la prueba del CinExin®? British Petroleum invirtió en 2009, aproximadamente 4.000 millones de $ en energías alternativas (
BP Sustainability Review 2009) y cuántos de nosotros consideramos a BP una empresa responsable con el medio ambiente antes del accidente del Golfo de Méjico. ¿Hubiera cambiado nuestra percepción si conociéramos sus prácticas “eficientes” en las nuevas prospecciones? Las empresas miden su orientación a la sociedad en función de indicadores clave y no en función del cometido de todos y cada uno de los empleados de la compañía. Si tuviéramos información real de la opinión de los empleados de una compañía con respecto a la intención real de sus empleadores, todo cambiaría.
Las empresas están formadas por individuos y los individuos tienen un propósito individual. Este propósito puede ser más o menos meditado. Tratar las empresas como marcas sin considerar la extensión individual de sus empleados es despreciar el propósito individual de sus empleados. Las empresas que “enamoran” funden su propósito (misión, visión y valores corporativos) con el de sus empleados, no pretenden construir un “propósito corporativo” y posteriormente transmitirlo al resto de stakeholders. Muy pocas pasarían la prueba del CinExin® con esta actitud.

Empecemos el ejercicio desde abajo. Y tú, ¿pasarías la prueba CinExin®?

Seguimos hablando.
Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 12:09 p. m.