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viernes, 30 de mayo de 2014

Lo que toca

Resulta agotador pensar en lo que toca hacer en cada momento. Hoy unos amigos me recordaban en una conversación que hay momentos en los que uno no sabe cuál es el siguiente paso. Es posible tener claro lo que no toca hacer. Es fácil reconocer lo que no toca hacer y tremendamente difícil discernir entre una opción y otra como las idóneas para el siguiente paso. 

"Lo que toca" es una expresión cargada de condicionamiento, de reglas, de lo correcto y lo incorrecto, de meta mensajes nunca discutidos.  Y también es una expresión cargada de intuición y de renuncia al mundo explicativo que todos llevamos dentro. Que yo llevo dentro. 

Hay veces que siento que el siguiente paso no es más que la ansiedad por no saber estarme quieto. Tiene su belleza sentir el bloqueo. Da miedo y es parte del viaje. Hoy es uno de esos días en los que abrazo mi tristeza y acepto mi cansancio. En el fondo siento gratitud hacia mi cansancio porque no me permite seguir andando. Esto me recuerda a una profesora que me dijo una vez que las estaciones del año tienen su sentido. El invierno es frío en la parte del globo en la que yo vivo y esa es la estación del año en la que todo va más lento. Y toca estarse quieto, abrigado y refugiarse en la soledad de la escucha. Y en la escucha desaparece la soledad con sus connotaciones de pérdida de compañía. Y aparece la conexión, el cariño, la entrega, el placer de no juzgar la tristeza y la belleza de la observación. En el momento en el que toca estarse quieto, ya no se siente la angustia del no movimiento. Y el milagro de la percepción de un movimiento en quietud se percibe. Ahí hay mucha información. Y todo cuadra. Esa es la mística de la escucha. Y yo me conecto conmigo. Y con todos. 

¿Quién no se ha sentido solo alguna vez en compañía de una multitud? Ese es el momento perfecto para la escucha. Pararse y sentir como todo fluye cuando se centra la atención en la emoción. Y mientras uno siente todo lo que no se sentía en movimiento, aparece más información, más estímulos. Y sólo me he parado a escuchar-me. 

El otro día le decía a una amigo:"Que se pare el mundo que yo me bajo" No se quien dijo esa frase y ahora me resuena más que nunca. Siempre hemos estado en movimiento y en el momento de mayor  quietud, sigue habiendo movimiento. Sólo hay que sentir el movimiento en la quietud. O el "silencio entre las notas" como le decía el maestro a su ayudante en la película de Copying Beethoven :
Anne Holtz: You're telling me that I must find the silence in myself, so I can hear the music.
Beethoven: Yes, yes, yes. The silence is the key. The silence between the notes. When that silence envelopes you, your soul can sing.  

Me voy a estar quieto, ya es tarde y estoy cansado. 

[Para María H. Descansa]


Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 12:59 a. m.