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lunes, 6 de julio de 2015

... los que saben nadar

Esos son lo que primeros que abandonan el barco. Y no las ratas. 

La otra noche estuve viendo Gravity  y hay una escena que se me quedó grabada en la retina. Matt Kowalski (Geroge Clooney) en un momento de máxima tensión, le dice a Ryan Stome (Sandra Bullock) algo así como "hay que aprender a soltar". Durante mucho tiempo en mi vida, he sentido que lo importante era aferrarse: a costumbres, a un trabajo, a la vida, a la seguridad, a seres queridos, etc. Sin embargo, de las cosas que más que gustaría haber aprendido en todos los años que he pasado como alumno, es precisamente a "aprender a soltar". Quizá sólo lo vea ahora con claridad.
Me han enseñado a retener conocimientos, a memorizar lecciones, a anotar las claves, a redactar conclusiones, a saber utilizar lo importante en el momento preciso (esto no tanto). Es como si lo esencial hubiera que descubrirlo, para guardarlo y utilizarlo más tarde. ¡Cuánta sensación de escasez!, ¡cuánta necesidad de guardar!

El desapego es una lección de las pocas que me quiero quedar ahora. Uno de esos aprendizajes para iniciar cada día. De ahí que proporcione tanto placer, limpiar una mesa de trabajo o un armario y deshacerse de lo viejo. De lo que sobra. Hablo de apego a lo que ya tengo, de apego a lo que guardo por si acaso. Hablo del miedo a perder. Y no es pequeño este miedo. 




Unos años atrás me recomendaron una práctica fantástica. Le llamaban la práctica de la "liviandad". Revisar todo lo viejo y hacer limpieza es un ejercicio perfecto para aprender a soltar. Incluso resulta un placer dar marcha atrás en el tiempo y borrar todos los correos que llevan más de 30 días sin ser leídos -gran lección de Guy Kawasaki aunque él hable de 21 días. 

Creo sinceramente que aquellos que son capaces de vaciar su "mochila" (emocional) y dar un paso adelante, consiguen siempre nadar hasta la orilla. Por eso empezaba este post, hablando de que los primeros que abandonan el barco son los que saben nadar. Aquellos que ya han hecho los deberes, aquellos que saben soltar y su liviandad les ayudar a flotar... Que llegar a la orilla, ya solo es cuestión de saber el rumbo. Y de rumbo y propósito ya hablamos otro día. Cuando haya soltado todo el equipaje, todo lo que me sobra. Empezando por lo que tengo miedo a perder.
Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 6:35 p. m.